Asalto a la cárcel, prólogo

Redactar un prólogo sobre hechos irreales y que solo corren detenidamente en la imaginación de Marcelo, es como intentar insistirle al tiempo que abra una puerta para que la vida paralela de cada quien, si es que esta existe, se evidencie en una realidad irrefutable.
Y es que de existir la posibilidad que hechos como los relatados en este libro se conviertan en realidad, no dudo, en lo más mínimo, que los procesos y resultados se aproximarían a los que usted se encontrará a lo largo del texto.
Hablar de Asalto a la Cárcel y de Marcelo Crovato, es hablar de experiencias ya vividas hace más de 25 años, en las que varios de los personajes de este texto, fuimos testigos interactuantes de muchas realidades en las cárceles venezolanas, en que las vivimos situaciones muy apremiantes y de mucha tensión y en las que, solo una mente fría y analítica como la de él, pudieron marcar una gran diferencia entre un final exitoso y una masacre.
Nada de lo escrito en este libro, amigo lector, se aleja de la cruda realidad de las cárceles venezolanas, muy a pesar de la ficción de su contenido, aunque tampoco es ficción la cualidad estratégica de cada uno sus personajes, en la vida real
Algunas situaciones similares las vivimos en carne propia y, podría decirse que en carne viva también
Fueron situaciones en las que la sagacidad de Marcelo, en ese momento como un novel líder de un personal totalmente desconocido para él, en un recinto penitenciario, marcaron una pauta a la hora de "gerenciar", por así decirlo, una de las peores, corruptas y más peligrosas cárceles del país, para ese entonces, obteniendo un resultado satisfactorio contra todo pronóstico
Asociar la imaginación sobre hechos pasados y eventos imaginarios que seguramente sucederán en el futuro, es como querer predecir este futuro deseado (y realizable) dentro de circunstancias adversas que jugarían en contra de la materialización de un sueño, como dije, realmente realizable
Por ello, Asalto a la Cárcel, no es otra cosa que un misceláneo entre la fantasía, situaciones y hechos pasados y, me atrevo a decir, del deseo del escritor, de regresar a ese campo de batalla para hacer las cosas en el marco y contexto del deber ser
Doy fe de ello, porque yo fui testigo y participe de muchas de esas batallas en la gestión de Marcelo Crovato como Director de la Cárcel de Yare, en Venezuela, y al igual que él, desearía la realización de ese sueño